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Sri Sri Guru Gaurangau Jayatah!

Imonk: El diario de Sripad Bhakti Lalita Akinchan Maharaj.

Traducción Laksmi Kanti didi, revisión Vrinda Devi Dasi .
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Calcuta, India – Domingo 17 de abril

 

La Ruta hacia Calcuta

 

Vamos en camino de Nabadwip hacia Calcuta, en el auto de Srila Gurudeva. Hemos estado en Nabadwip por cuatro semanas exactamente. Temprano le pregunté a Srila Gurudeva si se sentía suficientemente bien para el largo viaje en auto. “Mentalmente, estoy preparado”, respondió, con una sonrisa equívoca.

Es una mañana placentera, y la ruta está llena con toda clase de carretas tiradas por animales (búfalos, bueyes, caballos) así como también vehículos manejados por personas (rickshaws, bicicletas, coches), y sólo simples personas (hombres, mujeres y niños), todos cargados con productos, en su vía al mercado. ¿Es el domingo un día de mercado?

Los mercados en la vía son bulliciosos y con actividad: vendedores que exponen sus vegetales de hojas verdes, frutas multicolores, o flores de colores brillantes en periódicos distribuidos en el suelo donde debería estar la acera (si alguna vez hubo una acera), medidas de peso producidas con escalas antiguas (la balanza y la variedad de platos identicos), y bulliciosamente ocupados en el arte perdido del regateo (quien grita, gana).

La ruta hacia Calcuta está bastante bien ahora –“Como la ruta a San José”, dice Srila Gurudeva. El está de buen humor, y señala los árboles de mango, cargados con grandes mangos verdes, los campos de arroz, etc. “En cincuenta días empezarán a recoger las cosechas”, dice. “Es por eso que quiero regresar a Calcuta ahora”.

Nabadwip, Bengala Occidental, India –Sábado, 16 de abril”

 

Bienvenida Interrumpida

Sólo hay tres de nosotros en la varanda aquí en Nabadwip. Está oscuro afuera, falta por lo menos una hora para el crepúsculo. Srila Gurudeva acaba de salir de su cuarto, y comienza a ser atendido por Gopal Prabhu (su sirviente personal mientras Ranajit Prabhu está en Vrindavan).

Después de que Srila Gurudeva está confortablemente sentado y se le ha dado algo de beber, Gopal enciende dos varitas de incienso y comienza a ofrecerlas en movimiento circular a los pies de loto de Gurudeva. Srila Gurudeva agarra un libro y, realizando que la luz del ambiente en el cuarto es demasiado baja para la lectura, interrumpe a Gopal, diciendo, “Por favor, enciende la luz.”

Gopal camina hasta el interruptor de la luz, enciende la luz fluorescente de arriba, y regresa a ofrecer el incienso a Srila Gurudeva, a las fotos de los otros acharyas y a Krisna, que están colgadas en las paredes. El finaliza su simple puja ofreciendo sus dandavats a Srila Gurudeva.

Recuerdo el párrafo del Sri Guru y Su Gracia: “Para un discípulo, la posición de su Guru es Suprema, aun más que Dios. Está dicho en las escrituras. El Guru es más cercano y más querido para nosotros que Dios mismo. Dios tiene muchas cosas con las que lidiar, pero el Guru está preocupado sólo por mi bienestar. La posición del Guru es más útil para el discípulo que la de Dios.”

Y yo soy testigo.

Dios es una abstracción para nosotros, pero Srila Gurudeva es real. Por lo tanto Krsna dice, “Yo soy el Guru” (acaryam mam vijaniyan).” Si tenemos ojos para ver –si no protestamos: “¡No me interrumpas ahora Gurudeva, estoy haciendo mi puja!” – no pensaremos que esto es una blasfemia.

El Señor aparece graciosamente en este plano físico de nuestra percepción como una deidad. En esta forma, como la deidad, podemos tocarlo, podemos verlo y podemos servirlo. Pero nuestra percepción es limitada. La forma de la Deidad no es mundana, pero no podemos ver eso.

Si yo ofrezco algo de incienso a la Deidad –¡esperen! ¿Qué hay de malo con comenzar una oración de esta forma? Si, yo pienso que yo soy el sujeto y que Dios (la Deidad) es el objeto. Sin embargo, justo lo opuesto debe ser verdad –cualquiera que sea mi concepción de Dios.

Dios es el sujeto, y yo soy el objeto. Él es el disfrutador, y yo soy el disfrutado. Sabiendo esto en teoría, como quiera que sea, no me hace verlo en la práctica, así que yo le ofrezco incienso... y él permanece como un objeto para mi...

Pero Srila Gurudeva no es un objeto para mí: Él es mi Señor, mi Maestro, mi Deidad. Aunque él aparece en este mundo mundano, como lo hace la Deidad, él es menos abstracto porque él es un agente viviente. Es fácil entender que él es el Guru y yo soy el discípulo, él es el Maestro y yo soy el sirviente, él es el sujeto y yo soy el objeto.

Srila Gurudeva vive en el plano de la realidad ( jnaninas tattva-darsinah ) y en cualquier momento él puede sacarnos brevemente de este plano mundano, al interrumpirnos en la ejecución ritualística de nuestro sadhana y ocuparnos directamente en ese mundo de servicio: “prende la luz”

¡Cuán afortunados somos de tener una relación como tal con Srila Gurudeva!